martes, 3 de septiembre de 2013

Boot Camp

¿Boot Camp?
 ¡Inocente criaturita!


Mira lo que es perderse la evolución del acondicionamiento físico, parece ser esa parte de la cultura general que no tiene mucha importancia. Como bien dicen “El que nada sabe, nada teme”, el problema comienza cuando te enteras, que digo enteras, ¡el problema es cuando ya estás adentro!

Cuando uno llega a esa gloriosa cuarta Década de la vida y  pretende salir bien librada de ella, es cuando comienzas a preocuparte por lo que comes, por tu estilo de vida, bueno, hasta por tu jubilación. Esos cuarenta en donde toda esa vida que tenías por delante, la comienzas a ver hacia atrás.

La vida, la moda, la sociedad se vuelve muy demandante con la apariencia y con toda esa “Cultura de la Salud”, si además de eso le agregamos un ¡ya no me cierra el pantalón!, pues no me queda de otra más que intentar quitarme esos kilos de más. La dieta definitivamente no es lo mío. Lo mío, lo mío, es comer… ¡ah que cosa maravillosa! Así que después de unas semanas de intentos fallidos de dieta y  con total resignación me dirijo a mi única opción viable para bajar de peso: hacer ejercicio.

Le di muchas vueltas a las opciones, desidia me dice mi voz interior,  por fin me decidí por un gimnasio que tenía todas las opciones. Me presento el primer día muy motivada; me entregan la rutina y la sigo sin mayor problema, una hora y media de aparatos dirigidos a piernas y abdomen. Todo sin novedad.

Puedo decir que la mayor parte de mi vida he hecho ejercicio, pero los últimos años sí que le he flojeado bastante, hace seis años, fue la última vez que yo practiqué deporte en forma, hice dos años de Tae Kwon Do y Kick Boxing. Algo de natación durante el año que duró  mi estadía por Cancún; pero claro que dejaba la cerveza en un extremo de la alberca y los cacahuates en el otro extremo, calculemos  unos cuarenta y cinco  minutos a una hora de ir y venir de un extremo a otro. Cerveza, cacahuates, cerveza, cacahuates y así sucesivamente; ejercitada y relajada según San Lucas, o sea, yo.

Paso el primer día como si nada. Yo muy cuca pensando: “parece que la fuerza la he mantenido, tal vez un poco de cardio para agarrar condición nada más”. Así toda confiada me presento a seguir con mi rutina, hoy toca tronco y brazos, pero vamos agregándole el cardio ese con 5 km de bicicleta lo cual me dio un equivalente a 115 calorías quemadas. ¡No inventes una manzana!, pero bueno, como yo me sigo sintiendo bien me dirijo cual inocente cordero al matadero o llámese salón de clases y veo que la hora corresponde a Boot Camp, ¿qué carambas es eso? ¡Sepa la bola! Pero ahí voy.

En un inicio todo muy fácil, ya sabes marchamos, movemos los brazos, un lado, el otro; ¡esto en mis tiempos se llamaba Aerobics! O sea, gorda y vieja. Cuando de “repronto”, así cual chica del bikini azul, ¡zas! La instructora (marcadísima by the way) reparte pesas, polainas y cuanta cosa se le ocurre, dejamos el salón de clases y nos vamos a recorrer el gimnasio, brinca escaleras, esquiva aparatos, salta por encima de ellos, escala escaleras, corre, corre, corre, pecho tierra, lagartijas combinadas con abdominales ¿cómo madres se hace eso?

Hubo un momento en el que me detuve, los oídos me zumbaban, la cabeza de daba vueltas y tenía el corazón en la boca junto con la comida de horas antes. Se acerca la “Iron Woman” y me pregunta: ¿Por qué te paras, tienes algún problema en las rodillas? Y yo con la respiración entrecortada le contesto: ¡No, lo que pasa que tengo 42 años sin participar en un triatlón! ¡Ah!  ¿Es tu primera clase? (aparte brillante la chica) ¡Siiiiiiiiiiiiiii! Pues tranquila, pero no pares. ¿Pueden creer que dije: Gracias a Dios cuando llegó el turno de las abdominales? Fue lo más fácil de la clase, obvio salí toda temblorosa, ese bañito delicioso ayudó algo, me tomé un par de pastillas y a la cama ¡cual bulto!

Por la mañana, que me quedo dormida, me paro de un brinco y no inventes parecía caballito recién parido, ¡por poco me caigo! Las piernas y los brazos no me responden, todo me dolía, absolutamente todo. Cuando por fin me instalé en el escritorio me dediqué a investigar qué clase de tortura fue esa que me aplicaron.

Boot Camp:

Entrenamiento Militar para civiles. Entrenamientos físicos que prometen adelgazar o tonificar el cuerpo en seis semanas, en esencia tienen como objetivo ponerte en forma por medio de ejercicios tipo militar. Con circuitos preestablecidos, el entrenamiento incluye situaciones con distintas exigencias, saltos, fuerza de brazo, sprint, fuerza de piernas, trepar árboles, llevar gomas sobre la cabeza, cortar leñas con hachas, escalar con sogas de distintas dificultades, estocadas, saltos de rana, saltar a la soga, box, correr por el barro o el agua, trabajos de elongación, entre otros. El Boot Camp pone a prueba la personalidad, el espíritu de superación, la actitud para aceptar órdenes bajo situaciones especiales y no dejarse vencer por los posibles obstáculos que se presentan. Al finalizar esta experiencia, se forja un temperamento especial ante situaciones delicadas.


Pues yo no sé, pero al momento que la mujer saque el hacha yo salgo corriendo, porque de que nos saque del gimnasio a correr bajo la tormenta y a esquivar los autos en plena avenida no nos vamos a salvar.



4 comentarios:

  1. Paty!!...de antemano te ofrezco una disculpa,...por mas que trato de contener la risa, no puedo!!jajajaja
    Creo que necesitas ir al doctor y que te revise, que te haga un electroencefalograma!!, para ver que esta pasando por tu cabeza!!
    ¿A quien en su sano juicio se le ocurre pasar al matadero?...porque no creo que fueras con unas cubas de por medio!!...
    Bueno, sin embargo creo que tu intención era buena, y saludable, asi que, pasa!!
    Espero ya te sientas mejor!!

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    1. La ignorancia amigo...la ignorancia. Con un deltoides en terapia intensiva ahora voy a investigar que es el GAP, otra de esas clasesitas de la que no tengo idea.
      Gracias!!

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  2. Que locura!!! Lo físico no es lo mio, y me recordaste mi único acercamiento a las arte marciales. Un día una amiga me invito a su clase de Judo y en la noche me subió la temperatura y no me pude mover como en una semana. Suerte con tu tormento :)

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    1. Ya me imagino, nuestra sistema inmunológico no es tan babas como nuestra "enjundia" y si hacemos algo mal irremediablemente nos la cobra, yo sigo pagando, yo no sé quién fue el de la brillante idea de 13 mensualidades sin intereses jajajajaja
      Saludos y gracias por tus comentarios!

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